¿Una estrategia alternativa para la guerra de Flandes? (1621-1630) (II)

Visto que un asalto a la fachada costera de las Provincias Unidas y el asedio de plazas fuertes lindantes con Brabante no resultaban viables ni fructíferos a largo plazo, ¿qué alternativas ofensivas podía barajar la Monarquía Hispánica en su intento de obtener una posición ventajosa sobre las Provincias Unidas? Para responder a dicha pregunta es preciso retrotraerse a los años de guerra previos a la firma de la Tregua de los Doce Años, a las crisis que se produjeron en el noroeste de Alemania durante la tregua y a la intervención española (y holandesa) en la Guerra de los Treinta Años. También resulta imprescindible poner sobre la mesa varias consideraciones comerciales y económicas.

Las barreras fluviales

El elemento acuático fue siempre indispensable en la defensa de las Provincias Unidas. Los Países Bajos recibieron su nombre por la escasa elevación de su tierra respecto al nivel del mar. En la época de la Guerra de Flandes, los habitantes de la región habían desarrollado distintas obras de ingeniería para controlar y aprovechar el agua de los ríos y el mar, como las esclusas y los diques. Unas y otras eran de gran utilidad en la defensa de las ciudades, puesto que al abrir las esclusas y hacer brechas en los diques, el agua se desparramaba por la campiña cirdundante y anegaba las obras de asedio frente a las plazas en manos rebeldes (1). Dicha práctica obligó a las tropas católicas a levantar los asedios de Alkmaar (1573) y Leiden (1574), y se usó también, con menos éxito, en los de Amberes (1584-1585) y Grave (1586), aunque en ambos casos los rebeldes pudieron al menos introducir ayuda a bordo de embarcaciones dentro de las ciudades (2).

Si en el plano táctico el húmedo elemento se relevaba importante, todavía lo era más a escala estratégica. Diversos autores de la época se referían a las Provincias Unidas, y en particular a Zelanda y Holanda, como “islas rebeldes” o “islas rebeladas” (3). Dejando de lado la obviedad de que Zelanda se componía, en efecto, de varias islas de dimensiones distintas, el núcleo político y comercial rebelde, las provincias de Holanda y Utrecht y la región occidental del Bajo Güeldres, llamada Veluwe, estaban por completo rodeadas de agua gracias al caudaloso Rin. En la década de 1930, el historiador neerlandés Pieter Geyl comenzó a popularizar el concepto de las “barreras fluviales”, que define el río Mosa y los tres brazos principales en los que se divide el Rin al llegar a los Países Bajos –el Waal, el Nederrijn y el IJssel–, como murallas naturales frente al avance español. Geoffrey Parker no se muestra demasiado entusiasta del concepto, pero es evidente que estaba muy presente en las mentes de los estrategas de ambos bandos (4).

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El curso del Rin y el Mosa desde Wesel y Rheinberg hasta Gorinchem (1645). Este mapa del Atlas Novus de Willem y Joan Blaeu muestra la “barrera de los grandes ríos” (arriba) y el tramo más disputado del Rin antes de su división (abajo), de vital importancia para la comunicación entre los Países Bajos meridionales y las plazas españolas en Frisia.

A partir de la caída de Amberes, en 1585, las barreras fluviales fueron los ejes principales del conflicto y definieron de forma cada vez más clara la distinción entre los Países Bajos meridionales, o españoles, y las Provincias Unidas. El Brabante católico quedaba separado de Holanda y el Bajo Güeldres por la triple línea divisoria ribereña formada por el Mosa, el Waal y el Nederrijn. La única tentativa seria de romper aquel frente se produjo en 1599 con el fallido intento hispánico de tomar la isla de Bommel. Se trató de una empresa orquestada por un político, el cardenal Andrés de Austria, y muy criticada por el mando militar. Ante la patente imposibilidad de tomar una fortaleza que los holandeses abastecían sin demasiados problemas a través de un puente de barcas, se decidió levantar el cerco y construir a cierta distancia el fuerte de San Andrés, que controlaba a su vez el Mosa y el Waal (5). Al año siguiente, sin embargo, la guarnición de soldados valones y alemanes del fuerte se amotinó, cambió de bando y lo entregó a los holandeses a cambio de 50.000 escudos, según cuenta el contador Antonio Carnero (6). Aquellos reveses fueron trascendentales en la medida en que convencieron a los holandeses de que había llegado el momento de llevar la guerra a los Países Bajos meridionales, hecho que condujo a la batalla de Nieuwpoort y el sitio de Ostende (7).

El flanco débil de las “islas rebeladas” era el oriental. En comparación con la triple línea del Mosal, el Waal y el Nederrijn, el IJssel era un obstáculo mucho más franqueable, en el que incluso se creaban vados practicables para la caballería en las estaciones más secas (8). En el cénit de la reconquista española, hacia 1587, la Monarquía Hispánica estaba en poder de la mayor parte de las provincias de Groninga, Drenthe y Overijssel, amén del condado de Zutphen –una zona conocida, de manera global, como Frisia–. Es decir, controlaba todos los territorios al este del IJssel. Así, partidas de soldados católicos podían atravesar el río y saquear o imponer contribuciones de guerra a las ricas tierras de Veluwe y Utrecht. Mientras España estuvo ocupada en las guerras civiles de Francia, entre 1590 y 1597, los holandeses se apoderaron de todos aquellos territorios y cerraron el frente durante casi una década (9).

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El asedio de Zaltbommel (1601), grabado atribuido a Pieter Bast. En él podemos ver la plaza asediada y las posiciones que ocupaban las tropas hispánicas y las holandesas, respectivamente, en la isla de Bommel (centro y arriba) y en la de Betuwe (abajo), formada por el Waal y el Nederrijn. El fuerte pentagonal en la estrecha lengua de tierra es el de San Andrés.

La ofensiva hispánica en la isla de Bommel, en 1599, interrumpió lo que parecía un inicio prometedor de la reapertura del frente oriental tras la firma de la paz de Vervins con Francia en 1598. Según el entonces maestre de campo Carlos Coloma de Saa, que ocupó importantes cargos militares y diplomáticos durante el reinado de Felipe IV, las órdenes del archiduque Alberto al almirante de Aragón eran que asegurase una cabeza de puente en el Rin, trasladase el ejército de campaña a suorilla oriental y, desde allí, avanzase hacia el norte, tomase una cabeza de puente en el IJssel y entrase en Veluwe para mantener a las tropas a costa de los holandeses. En palabras de Coloma: “Si con las fuerzas de tan lucido ejército se emprendieran de golpe las villas de Zutphen y Deventer, y tras ellas el paso del IJssel […] entrando en la Veluwe, hallara todo él bastante alojamiento a costa del enemigo, y dándole a sentir en su casa los frutos de la guerra” (10).

El parecer de Coloma concuerda con lo que había expresado antes el coronel Francisco Verdugo, gobernador de Frisia entre 1581 y 1594. A finales de 1590, cuando Alejandro Farnesio regresó de su primera intervención en Francia, Verdugo se personó en Bruselas y lo avisó “de que por las villas de Deventer y Zutphen podría su Alteza hacer grandes progresos entrando por el país de Utrecht en Holanda, lo cual los enemigos sentirían en extremo; y que el pueblo de aquellas provincias, acordándose de los daños que habían recibido en tiempo pasado, se reducirían a su Majestad antes que pasar otra vez por ellos” (11). Verdugo aconsejó a Farnesio que tentase una ofensiva por aquel flanco, o al menos que dejase guarniciones considerables en Zutphen y Deventer, pues sospechaba que los holandeses, sabedores de la importancia estratégica de ambas, no tardarían en asediarlas, como sucedió en efecto.

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El condado de Zutphen (1645), mapa del Atlas Novus de Willem y Joan Blaeu. En este mapa (con el norte abajo) podemos ver la relevancia estratégica de Zutphen y Deventer para el control del IJssel, además de la posición de otros dos cruces fluviales estartégicos en los brazos del Rin, Nimega y Arnhem.

La campaña de 1598 iba encaminada a restablecer la presencia católica en la ribera del IJssel. El Ejército de Flandes aseguró la cabeza de puente del Rin con la toma de Orsoy y de Rheinberg, luego ocupó Rees y Emmerich, en la orilla este, y conquistó dos plazas en el condado de Zutphen, Doetinchem y el castillo de Schuilenburg. El verdadero objetivo, según Coloma, debiera haber sido Doesburg, ya a orillas del IJssel, con cuya conquista el almirante podría haber “alojado el ejército en la Veluwe, país enemigo y muy fértil, y metía la guerra en Holanda, particularamente en el país de Utrecht, con que siguiera sin duda la reducción de esta ciudad, y tras ella otras muchas por fuerza o por amor” (12). La presencia de Mauricio de Nassau en la orilla opuesta y la cercanía de las lluvias otoñales, empero, disuadieron al comandante español de intentar la toma de Doesburg. Aquel fue el punto final de la ofensiva.

El Rin, línea divisoria y arteria mercantil

Cabe preguntarse por qué no se intentó lanzar una ofensiva a gran escala a través del IJssel cuando la Monarquía controlaba Zutphen y Deventer. La razón es que los mismos problemas a los que se enfrentó la Operación Market Garden en 1944 determinaban la capacidad de maniobra española en el flanco oriental de las Provincias Unidas. Para movilizar grandes ejércitos desde el Brabante hasta Frisia era preciso controlar varias cabezas de puente. El camino más directo pasaba por Grave (sobre el Mosa), Nimega (Waal) y Arnhem (Nederrijn). En la época del máximo avance español, hacia 1587, los católicos controlaban la primera y la segunda plazas, pero no Arnhem, por lo que la ruta no era del todo viable. La opción más segura era cruzar el Rin en la ciudad de Colonia y luego ascender por los territorios neutrales al este del río, que pertenecían a diversos estados del Sacro Imperio. Sin embargo, el enorme rodeo hacía que el viaje hasta Frisia fuese demasiado largo para que los socorros llegasen cuando eran necesarios (13).

En 1591 los holandeses tomaron Nimega, lo que eliminó la posibilidad de una ruta directa hacia las provincias orientales. En aquel contexto cobró importancia la plaza de Rheinberg. Esta fortaleza, que pertenecía al electorado de Colonia, era el punto idóneo para cruzar el Rin antes de que este se dividiese en sus tres brazos. Entre 1583 y 1588, Colonia fue escenario de una guerra civil entre católicos y protestantes en la que tanto España como las Provincias Unidas intervinieron para ocupar nuevas posiciones en el curso del Rin. Entre 1586 y 1590, Rheinberg, en poder holandés, estuvo sometida a un bloqueo intermitente que acabó con la rendición de la plaza por hambre. La operación fue criticada, entre otros, por el capitán Alonso Vázquez, que juzgaba que “no poca suma de dineros se gastaron […] en el largo y prolijo sitio de esta plaza, que con lo que ella costó al Rey, nuestro señor, se pudieran haber conquistado otras muchas mayores y tenido muy buen suceso” (14). Vázquez estaba probablemente en lo cierto, pero a partir de 1591 la fortaleza se hizo indispensable para la Monarquía, que la retuvo a pesar de que pertenecía, teóricamente, al arzobispo-elector de Colonia. Como observa Jonathan Israel, este hecho inauguró la presencia de guarniciones españolas en el noroeste de Alemania, que sería crucial en el primer tercio del siglo XVII (15).

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El asedio de Rheinberg por parte de Mauricio de Nassau en 1601 (1610), grabado atribuido a Bartholomeus Willemsz. Dolendo. Junto a la plaza se encontraba una isla en medio del curso del río que ambos bandos fortificaron para controlar el tránsito de naves.

Rheinberg cambiaría de manos en múltiples ocasiones (1597, 1598, 1601 y 1606), razón por la cual se ganó el sobrenombre de “puta de la guerra”. El Ejército de Flandes se aseguró a la postre su control durante las campañas de Ambrosio Spínola a partir del llamado “Plan Solre”. En 1605, las tropas hispánicas tomaron las plazas de Oldenzaal y Lingen, lo que supuso la reapertura del frente oriental. También se apoderaron de Wachtendonk y del castillo de Cracau, lo que prácticamente eliminó la presencia holandesa entre el Mosa y el Rin. Al año siguiente, conquistaron Groenlo, con lo cual se afianzaba la presencia católica en el condado de Zutphen, y, sobre todo, expugnaron Rheinberg, lo que aseguró definitivamente las comunicaciones entre las plazas de Frisia y los Países Bajos del sur (16).

El restablecimiento de la presencia española en la región oriental de las Provincias Unidas y la consolidación del control del Rin impidieron que las tropas holandesas se mantuvieran con exacciones fuera del núcleo territorial rebelde. Asimismo, permitió a las fuerzas hispánicas imponer contribuciones de guerra a las poblaciones situadas hasta el IJssel y obligó a la República a invertir cuantiosas sumas en la fortificación de una frontera todavía bastante abierta. El impacto fue también económico, dado que el comercio fluvial por el Rin, el Ems y el Weser suponía una parte considerable de la riqueza de las ciudades de Holanda. Por el Rin fluían hacia Alemania vino, madera, carbón, acero, hierro, loza, queso, sal, trigo, centeno, pescado y varios tipos de piedra (17). Al poseer Rheinberg, la Monarquía Hispánica pasaba a controlar el tráfico fluvial del Rin, lo que mermaba seriamente las exportaciones holandesas. Lejos de ser baladíes, estas consideraciones son de vital importancia para comprender el desarrollo de una alternativa estratégica en la lucha contra las Provincias Unidas en la década de 1620 a 1630. La próxima parte del tema abordará estos proyectos y su desarrollo, vinculado estrechamente con la participación hispánica en la Guerra de los Treinta Años.

Notas:

(1) Desde muy pronto, los diques fueron un quebradero de cabeza para las fuerzas españolas. El 7 de mayo de 1573, durante el sitio de Haarlem, don Fadrique Álvarez de Toledo escribía a su padre, el duque de Alba: “Mire V. E. qué país es este y qué cosa es tratar con diques, los cuales son tantos y por tantas partes, que es imposible que yo los pueda guardar y tener cerrada la villa con dos tantos de gente de la que tengo”. Archivo general de Simancas – Estado, leg. 556
(2) Varios grabados, como este de Frans Hogenberg, muestran el avance de las naves rebeldes por el territorio inundado para socorrer Leiden.
(3) Por ejemplo: S. a. (1625): Relacion cierta, y verdadera de la vitoria que ha tenido el Marques de Espinola estando sobre el cerco de Breda, contra un exercito muy poderoso de las islas reueladas que acometieron a desbaratarle el campo. Sevilla: Simon Faxardo.
(4) Como explica Peter Limm, los ríos solo podían ralentizar las ofensivas españolas. Fue un ingente esfuerzo de fortificación a partir de mediados de la primera década del siglo XVI lo que realmente permite hablar de “barreras”. Véase Limm, Peter (2014): The Dutch Revolt 1559-1648. Londres: Routledge, p. 100
(5) El general que condujo el asedio, el almirante de Aragón, informó al archiduque Alberto de que celebró un consejo con los maestre de campo y coroneles y “los más fueron de parecer que se levantase el sitio de ella y se hiciese un fuerte a la cabeza de esta isla, en una angostura que hacen en ella las riberas de la Waal y de la Mosa, tan estrecha que no hay más de cuatrocientos y tantos pasos de la una agua a la otra; porque con esto se tendría lo mismo que con la villa de Bommel, y se haría más presto que la conquista de la villa y a menos costa de gente”. Copia de carta del Almirante a S. A., fechada en la isla de Bomel a 6 de junio de 1599, en (1862): Colección de documentos inéditos para la historia de España, XLI. Madrid: Imprenta de la Viuda de Calero, p. 569
(6) Carnero, Antonio (1625): Historia de las guerras civiles que ha avido en los estados de Flandes des del año 1559 hasta el de 1609 y las causas de la rebelion de dichos estados. Bruselas: Juan de Meerbeque, p. 470
(7) Van Nimwegen (2010): The Dutch Army and the Military Revolutions, 1588-1688. Woodbridge: The Boydell Press, p. 167
(8) Verdugo, Francisco (1872): Comentario del coronel Francisco Verdugo: de la guerra de Frisia, en XIV años que fue gobernador y capitán general de aquel estado y ejército. Madrid: Impr. y estereotipia de M. Rivadeneyra. pp. 83-84
(9) “Por no dejar caer en manos de herejes las villas de Francia, se dejaban caer las de los Estados Bajos en tan miserable y vil servidumbre como es la abominable secta de Calvino”. Coloma, Carlos (1627): Las guerras de los Estados Baxos desde el año de mil y quinientos ochenta y ocho hasta el de mil quinientos noventa y nueve. Barcelona: Elizabet Tomasa, pp. 279-280
(10) Coloma, op. cit., p. 289
(11) Verdugo, op. cit., p. 151
(12) Coloma, op. cit., p. 293
(13) Por contra, seguir una ruta más directa entrañaba serios peligros. En 1588, los holandeses emboscaron cerca de Nimega al regimiento escocés del coronel Patton y a la compañía de lanzas de Juan Contreras de Gamarra, que se dirigían a Frisia. Vázquez, Alonso (1879): Los sucesos de Flandes y Francia del tiempo de Alejandro Farnese por el capitán Alonso Vázquez, en Colección de Documentos Inéditos para la Historia de España, LXXIII. Madrid: Imprenta de Miguel Ginesta, p. 407
(14) Vázquez, op. cit., pp. 204-205.
(15) Israel, Jonathan (1997): Conflicts of Empires: Spain, the Low Countries and the Struggle for World Supremacy, 1585-1713. Londres: The Hambledon Press, p. 29
(16) Véase Mesa Gallego, Eduardo de (2012): Las plazas fuertes de la Monarquía Hispánica en Frisia (1605-1609), en García García, Barnardo José; Herrero Sánchez, Manuel; Hugon, Alain (eds.): El Arte de la Prudencia. La Tregua de los Doce Años en la Europa de los Pacificadores. Madrid: Fundación Carlos de Amberes, pp. 365-399
(17) Wetstrate, Job (2005): The organization of trade and transport on the Rhine and Waal rivers around 1550, en Brand Hanno (ed.): Trade, Diplomacy and Cultural Exchange: Continuity and change in the North Sea area and the Baltic c. 1350-1750. Amersfoort: Uitgeverij Verloren, pp. 98-99

2 Comments

  1. Bienvenido de vuelta. Pasaba de vez en cuando por tu magnífica web y ya desesperaba. Muy buenas entradas. Flandes a partir de cierto momento era irrecuperable, pero había que ganar lo máximo posible.

    1. Hola, Dani. Muchas gracias por la paciencia. En efecto, a partir de la Tregua de los Doce Años los esfuerzos (considerables en todos los ámbitos) irán encaminados a conseguir no ya doblegar las Provincias Unida, sino una paz ventajosa.

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