Españoles contra suecos en el Rin: campaña en la retaguardia de Gustavo Adolfo (2)

Me ha parecido necesario, antes de que llegue 2016, concluir el relato de la desconocida pero muy interesante campaña española del Palatinado de 1632, que por motivos profesionales no he podido antender debidamente hasta hace poco. A finales de abril de aquel año, como recordaréis, un pequeño ejército español al mando de Ernst Christoph, conde de Emden, y Felipe da Silva,  gobernador español del Bajo Palatinado, había tomado sin demasiados problemas la importante ciudad de Espira, que dominaba el curso del Rin entre Estrasburgo y Maguncia y facilitaba el enlace del ejército español con las tropas imperiales y bávaras que defendían el ducado de Baviera. Mientras los suecos fortificaban sus principales plazas fuertes en el Palatinado para asegurarse el dominio del Rin y el Meno, el conde de Emden y Felipe da Silva consiguieron que los burgueses de Espira les entregasen 80.000 táleros y acuartelaron sus tropas en Landau, Anweiler y Cron Weissenburg (actual Wissembourg, Francia) a la espera de que llegara el ejército de 6.000 infantes y 22 cornetas de caballería al mando de Gonzalo Fernández de Córdoba, procedente de los Países Bajos.

Córdoba Fleurus

Gonzalo Fernández de Córdoba, descendiente del Gran Capitán, comandó los ejércitos españoles en la conquista de Palatinado (1620-22) y la Guerra de Mantua (1628). Aquí le vemos liderando a las tropas españolas en la batalla de Fleurus (1622), en un cuadro de Vicente Carducho.

Poco después de la toma de Espira, el comandante de las tropas imperiales en el Círculo del Alto Rin, el margrave Guillermo de Baden, solicitó al conde de Emden que pusiese la ciudad bajo su control, dado que Espira era la sede de la Cámara de la Corte Imperial, o Reichskammergericht, el máximo tribunal del Sacro Imperio. El conde se negó, aduciendo que no había recibido instrucciones de la corte de Bruselas de cooperar con las tropas imperiales. Por otra parte, comunicó al margrave que la fuerza de su ejército se había reducido considerablemente a causa de las numerosas guarniciones que había dejado en las poblaciones y castillos tomadas a los suecos en la primera parte de su campaña, de modo que si podía hostigar a las tropas de Weimar y Oxenstierna mientras no llegaba el ejército de Córdoba, se lo agradecería. Aún contrariado por la negativa del conde a entregar Espira, el margrave entendió que su posición, si los refuerzos no llegaban pronto, podía volverse extremadamente frágil, así que tomó el mando de su caballería y entró en el macizo del Hunsrück para desviar la atención de los protestantes.

Los suecos, aprovechando el forzoso alto de las tropas españolas, recuperaron la iniciativa. El canciller Oxenstierna envió el grueso de sus fuerzas al mando del Rheingrave Otto Ludwig a bloquear el avance del ejército de Fernández de Córdoba en el Mosela. Para cuando las tropas españolas llegaron a Tréveris y cruzaron el río, descubrieron que los protestantes, superiores en número, les barraban el camino. Cordoba envió algunas partidas de caballería a batir el terreno, que al regresar le informaron que las tropas del Rheingrave controlaban los caminos y pasos estrechos del macizo boscoso del Hunsrück. El general español, juzgando una locura internarse en inferioridad numérica en el terreno quebrado, se mantuvo a la espera de una oportunidad en la orilla occidental del Mosela. Al conde de Emden no le quedó, pues, otro remedio que comenzar a planear la retirada para enlazar con Fernández de Córdoba y evitar que los suecos rodeasen y destruyesen su menguado ejército o dejasen que el hambre hiciera su trabajo.

Oxenstierna

Axel Oxenstierna, canciller de Suecia. Hábil político, no tanto militar (Retrato de Michiel Jansz. van Mierevelt).

El 21 de mayo, decididos a abrise paso hasta el Mosela, el conde de Emden y Felipe da Silva reunieron de nuevo sus tropas en Espira, dejaron una guarnición de 1.000 infantes en la ciudad y emprendieron la marcha. Poco después, Axel Oxenstierna salió en persona de Maguncia con un ejército de casi 15.000 infantes y 80 cornetas de caballería para tratar de interceptarlos con la tranquilidad de saber que el Rheingrave bloqueaba el Mosela y de que pronto entraría en juego un actor inesperado: Francia, país aliado de los suecos desde enero de 1631. En efecto, en una maniobra sorpresiva, el arzobispo-elector de Tréveris, Philipp Christoph von Sötern, firmó una alianza con la Corona francesa y permitió la entrada en sus tierras de un ejército francés al mando del mariscal de La Force, el mismo ejército que hacía poco había conquistado el ducado de Lorena. A finales de mayo, mientras el ejército español emprendía la retirada, los franceses se hacían amos de la fortaleza de Hermanstein, erigida en la confluencia del Mosela con el Rin, junto a Coblenza, y de Zweibrücken, al oeste de Espira, de manera que la retirada española, ora a través del Mosela, ora en dirección a Alsacia, se veía considerablemente dificultada.

El conde de Emden y Felipe da Silva efectuaron la marcha de tal modo que ni franceses ni suecos tuviesen claro hacia dónde se dirigían. Primero se desplazaron hacia al sur, bordeando el Rin para fingir que su propósito era unirse en Alsacia con las tropas imperiales del general Ossa. Llegados a Gemersheim, unos 13 kilómetros al sur de Espira, torcieron súbitamente hacia el oeste y luego al norte en una marcha nocturna que los llevó hacia su verdadero objetivo: el Mosela. Primero atravesaron las colinas boscosas de Wasgau, en el extremo meridional del gran bosque Palatino; luego, el 23 de mayo, llegaron a los alrededores de Kaiserslautern. Mientras tanto, Oxenstierna, secundado por el conde Christian de Birkenfeld, aguardaba en Alzey, entre Worms y Maguncia, la aparición de las tropas españolas. Después de que los franceses no las hubieran visto aparecer en la ruta de Alsacia, el sueco pensaba que se dirigían hacia el Mosela y que pasarían por Alzey, dado que en su entrada en el Palatinado, en abril, su ruta había transitado junto a dicha población.

Mapa campaña 1632 2

El escenario de la retirada española desde Epira (al sureste) hasta el ducado de Simmern (al noroeste), frontero con el Mosela y el electorado de Tréveris, en un mapa de Joan Blaeu de 1645.

Oxenstierna estaba hasta tal punto convencido de su predicción que envió mensajeros en busca del Rheingrave para que se le uniese con sus tropas. Sin embargo, se equivocó. Sus batidores le notificaron, la mañana del 24, que los españoles habían vivaqueado aquella noche en Göllheim, población situada 18 kilómetros al suroeste de Alzey, y que a pesar de llevar cinco piezas de artillería y un tren de bagajes numeroso, parecían ir a escabullirse por entre las tierras altas palatinas, surcadas de colinas boscosas. El canciller ató cabos y envió al Rheingrave con su regimiento de caballería y el de infantería del pobre coronel Horneck a hostigar la aparatosa columna española para dar tiempo a que el grueso de la fuerza sueca alcanzase al ejército católico. La caballería protestante cabalgó con presteza hasta divisar al ejército enemigo en movimiento en el valle de Steinbach, una depresión estrecha encajonada entre colinas.

Al descubrir a la caballería protestante, el conde de Emden y Felipe da Silva pensaron acertadamente que su pista había sido descubierta y que el grueso de las tropas suecas en la región estaba sólo a unas horas de marcha. La huida era imposible por el momento, de modo que resolvieron poner el ejército en orden de batalla y prepararse para un eventual combate. El valle era estrecho, pero no lo bastante como para impedir el despliegue de su pequeña fuerza, que alinearon a la izquierda de un tupido boscaje. Algo más adelante apostaron algunas compañías de caballería y mosqueteros para entretener con una escaramuza a la vanguardia enemiga en cuanto apareciese. Los carros y bagajes los enviaron hacia el oeste, en dirección a Lauterecken. La idea original, antes de trabar contacto con los suecos, había sido cruzar el río Nahe entre Bingen y Kreuznach para alcanzar desde allí el Mosela. La vía, sin embargo, quedaba cerrada por la presencia de Oxenstierna, y debían improvisar una ruta.

800px-EisernerMannImsbachAusblick

Paisaje típico de las tierras altas palatinas, surcado de colinas cubiertas de bosques espesos, semejante al del valle donde se libró el combate de Steinbach (Holger Labus, 2008).

El Rheingrave, un general impetuoso, se lanzó con sus dos regimientos sobre la vanguardia española para dar tiempo a la llegada de Oxenstierna y así propiciar una victoria completa. Felipe da Silva, que había comandado la caballería española en la batalla de Fleurus (1622) salió al encuentro de la caballería sueca con sus tropas y la rechazó en el choque. En la feroz lucha a espada, pistola y carabina cayeron por la parte española un caballero valenciano, Alfons Sanç de Vilaragut i Pardo de la Casta, conde de Olocau, y Rodrigo Calderón, Prior sanjuanista de Hibernia e hijo del malogrado favorito del duque de Lerma decapitado en 1621 en la plaza Mayor de Madrid. Pero la lucha no acabó ahí, porque los suecos pronto se repusieron y volvieron a la carga. Esta vez, sin embargo, la caballería española retrocedió y dejó que el Rheingrave y sus tropas se diesen de bruces con la infantería española emboscada en los árboles, mosqueteros españoles e italianos del tercio del marqués de Celada y del de Andrea Cantelmo, veteranos muchos de ellos de las campañas de Spinola. Una serie de descargas en rápida sucesión mermaron el ímpetu de la caballería protestante y la pusieron en fuga a pesar de los esfuerzos del Rheingrave y otros oficiales. Los jinetes fugitivos embistieron sin poder evitarlo a cuatro compañías de infantería del regimiento de Horneck y las barrieron por completo. Para completar el desaguisado, el resto de la vanguardia sueca se batió en retirada hasta Alzey, donde el consternado Oxenstierna aún aprestaba a sus hombres.

Para cuando el grueso del ejército sueco llegó al valle de Steinbach, la artillería y el bagaje del ejército español estaba a buen recaudo, y toda la fuerza católica emboscada en las colinas arboladas, desde donde mantuvo a raya a los protestantes hasta la caida de la noche. “Los españoles, mientras duró la luz del día, hicieron un muy buen uso del bosque para defenderse contra los suecos. Cada árbol sirvió a sus mosqueteros tanto de apoyo como de rodela. Cada arbusto era tan bueno como barrera de púas como de abrojo para mantener a raya cualquier carga de caballería”, escribió el el clérigo anglicano William Watts, autor de The Swedish Intelligencer y que fue sacerdote del príncipe Ruperto del Rin durante la Guerra Civil Inglesa. Lo cierto es que el conde de Emden y Felipe da Silva hicieron un uso excelente del terreno para anular la superioridad numérica sueca y, al caer la noche, se retiraron con presteza hacia Lauterecken, adonde ya habían llegado la artillería y los bagajes.

Rheingrave Otto

El Rheingrave Otto Ludwig, conde de Salms, uno de los generales menos afortunados del ejército sueco (Cornelis Danckaerts, 1642).

Oxenstierna, reacio a dejar huir su presa, envió de nuevo al Rheingrave en persecución, pero esta vez, además de sus hombres, fue con los temibles finlandeses del regimiento de Nyland y Tavastehus, al mando de Torsten Stålhandske. La caballería española se mantuvo en retaguardia y libró una continua escaramuza con los protestantes. La mañana del 25, en Lauterecken, el mando español decidió quemar los bagajes y arrojarlos al río Lautern. La marcha a través de las colinas boscosas los había dañado y sólo dificultaban más, si cabía, la retirada. Los heridos fueron subidos a caballo y la marcha hacia al Mosela prosiguió a toda velocidad. A principios de junio el ejército español cruzó el río en Trarbach, después de haber discurrido por el Hunsrück hasta el ducado de Simmern, y entró en tierras del arzobispo-elector de Tréveris. Desde allí, las tropas españolas marcharon hasta Luxemburgo, donde se reunieron con el ejército de Gonzalo Fernández de Córdoba y algunas tropas imperiales reclutadas hacía poco por el general Merode. La retirada, al fin, había llegado a su destino.

A modo de epílogo, cabe decir que a principios de junio el Rheingrave trató de resarcirse de su fracaso en la persecución y el combate de Steinbach atacando Kirchberg, una de las conquistas del conde de Emden, donde 10 años atrás ya se habían estrellado los protestantes. No sucedió en esta ocasión de distinto modo. Las tropas del general sueco lograron abrir brecha, pero su asalto fue rechazado con la pérdida de 50 soldados y un teniente. Gustavo II Adolfo, informado al detalle de la campaña, ya había tomado entonces una resolución tajante: enviar a uno de sus mejores generales, Gustav Horn, a tomar el mando de aquel teatro de operaciones. Oxenstierna, a fin de cuentas, no era más que un político, y el Rheingrave carecía de la habilidad necesaria para el cargo.

FINIS

Bibliografía:

  • Moles, Fadrique de: Guerra entre Ferdinando Segundo emperador romano y Gustavo Adolfo, rey de Suecia. Madrid: Francisco Martínez, 1637.
  • Richer, Jean: Seconde partie du dixseptiesme tome du Mercure François ou Suitte de l’Histoire de nostre temps, sous le Regne du Tres-Chrestien Roy de France & de Navarre Louis XIII. París: Estienne Richer, 1633.
  • Watts, William: The Swedish intelligencer: Wherein, out of the truest and choycest informations, are the famous actions of that warlike Prince historically led along, IV. Londres: Nath Butter y Bourne, 1633.
Anuncios

2 comentarios

  1. Sin duda un interesante escrito que demuestra la incapacidad sueca ante un ejército disciplinado y de gran calidad moral. Los Suecos como los Holandeses, no lograron superar el sistema español cuando utilizaba sus fortaleza defensiva sobre un campo de batalla bien elegido. Está batalla lo demuestra. El sistema español fue derrotado por el desgaste ante tanto enemigo buscado y la crisis económica por mantenernos como potencia hegemónica.

  2. Pero en definitiva tuvimos que escapar perdiendo las conquistas anteriores. Y aún estaban por venir los peores momentos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: