El castigo de Parma, 1636 (1ª parte)

    Odoardo Farnese, duque de Parma y Piacenza (retrato de autor desconocido). Su evidente sobrepeso le impidió participar directamente en sus múltiples campañas.

Odoardo Farnese, duque de Parma y Piacenza (retrato de un autor desconocido). Su evidente sobrepeso le impidió participar directamente en sus múltiples campañas.

Los juegos de alianzas siempre han sido peligrosos, sobre todo para los pequeños estados que se inmiscuyen en “asuntos de mayores”. En Italia y en el siglo XVII, tales asuntos no eran otros que la pugna entre España y Francia por el dominio de Milán. Hasta 1630 la mayoría de pequeños estados italianos optaron por alinearse -prudentemente- con los españoles, pero el fiasco hispano en la Guerra de Sucesión de Mantua ante Richelieu empezó a plantear serios interrogantes a los duques de Parma, de Toscana y de Módena. Por entonces regía en Parma y en Piacenza el duque Odoardo Farnese, un joven ambicioso y presuntuoso cuya ansia principal -y que orientó toda su política exterior- era emular a su abuelo, el gran Alejandro Farnese. Obviando, claro, que Alejandro se proclamaba “criado del Rey Católico”, Odoardo empezó a aproximarse tibiamente a la Francia de Richelieu. En 1633, cuando el gobernador español de Milán, el duque de Feria, animó a Odoardo a acompañar al Cardenal-Infante Fernando en su viaje a Flandes, el duque parmesano rechazó la oferta tras pensarlo durante un mes.

Odoardo hizo pública su alianza con Francia en un banquete que ofreció a los miembros pro-franceses de la curia pontifícia

Embelesado por los proyectos de Richelieu, Odoardo empezó a reclutar tropas para un eventual conflicto contra España. Cuando los agentes del duque de Feria le preguntaron a qué respondía aquella maniobra, los despidió con amenazas. Amenazas que no tardaron en hacerse realidad, porque en 1635 Parma entró a formar parte de la liga antiespañola encabezada por Francia, que incluía también el ducado de Saboya y las Provincias Unidas holandesas. Odoardo hizo pública su alianza con Francia nada menos que en Roma, en un banquete que ofreció a los miembros pro-franceses de la curia. Pronto vinieron los sobresaltos: primero el verse privado de 60.000 escudos de rentas procedentes del Reino de Nápoles, que le fueron confiscadas por las autoridades españolas. Sin embargo, Odoardo se resarció el 4 de septiembre, cuando venció en Pontecorone a dos tercios españoles (Gaspar de Acevedo y Filippo Spinola) y varias compañías de caballería (al mando Álvaro de Quiñones).

Guido Villa

Guido Villa, mariscal de campo de Saboya. Retrato tomado de Vite, et azzioni di personaggi militari, e politici, de Galeazzo Gualdo Priorato.

La felicidad de Odoardo fue poco duradera, ya que el ejército franco-saboyano que invadió el ducado de Milán fue rechazado con pérdidas ante los muros de Valenza del Po, y muy pronto los españoles pusieron sus miras sobre Parma. El maestre de campo Carlo della Gatta asestó el primer golpe al tomar el castillo de San Giovanni, mientras que el marqués de Caracena se apoderó de Rottofreno y Guardamiglio en el Piacentino. Desesperado, Odoardo pidió auxilio al duque de Saboya, que despachó 3.000 infantes y 2.000 caballos al mando del mariscal de campo Guido Villa en apoyo de los parmesanos. La reacción española fue igualmente rápida. El marqués de Leganés aprestó un cuerpo de tropas que, juntando fuerzas con el ejército aliado del duque de Módena, se avanzó a los saboyanos y derrotó a las tropas de Parma que guardaban el puente sobre el río Lenza por el que esperaba recibir los refuerzos. El marqués de Villa, al ver el puente ocupado, no tuvo otro remedio que buscar otro paso, y lo encontró en el puente de Sorbola. El camino a Parma discurría entonces a través de una profunda depresión.

Los saboyanos marcharon con presteza, pero hostigados en el camino por los españoles y los modeneses, decidieron presentar batalla. Guido Villa distribuyó su infantería de espaldas al camino, con dos batallones de 200 mosqueteros cada uno y 2 escuadrones de caballería cubriendo el frente. El ejército español constaba de 3.000 infantes divididos en 2 tercios de infantería española (Juan Vázquez de Coronado y Antonio Sotelo) y 800 caballos divididos en 11 compañías de caballos corazas y 6 de arcabuceros a caballo (Vicenzo Gonzaga). Los modeneses sumaban 5.000 infantes y 1.000 caballos. Villa tenía pocas posibilidades frente a una fuerza tan numerosa. En efecto, tras dos acometidas de la caballería española, los saboyanos se batieron en retirada en un mínimo orden, con Vicenzo Gonzaga pisándoles los talones. Villa se salvó con la infantería al precio se sacrificar buena parte de su caballería, que al mando del príncipe Mauricio de Saboya hizo frente a la caballería española. En la lucha fueron heridos por parte española el propio Gonzaga, el barón de Watteville y el barón de Arese. De los saboyanos murieron un capitán y Scipione de Messerano, que pagaba de su bolsillo cuatro compañías saboyanas.

Villa se salvó con la infantería al precio se sacrificar buena parte de su caballería

Cuando Guido Villa llegó a las puertas de Parma, Odoardo se negó a abrirle, ya que los españoles lo seguían de cerca. Irritado por la actitud incomprensible del parmesano, que tanto le había implorado que viniese, Villa se marchó con sus tropas hacia Piacenza. Los modeneses, entre tanto, se apoderaron de Colorno. Pocos días después, mientras aún rondaba cerca de Parma la caballería española, 200 corazas al mando del capitán Galeotto fueron sorprendidos por la caballería parmesana, a la que desbarataron y persiguieron hasta las puertas de la ciudad, donde pegaron fuego a un molino. Poco después las tropas españolas regresaron al Milanesado, ya que Guido Villa se dirigía a juntarse con las tropas francesas del marqués de Crequi para bajar sobre Milán. Así, aunque parte del ducado de Piacenza quedaba ocupada por los españoles, Odoardo todavía podía respirar tranquilo…

Biblliografía:

  • Brusoni, Girolamo: Dell’ Historia d’Italia, di Girolamo Brusoni, dall’ano 1625 sino al 1660. Venecia: Francesco Storti, 1661.
  • Fossati; Giovanni Francesco: Memorie historiche delle guerre d’Italia del secolo presente. Milán: Filippo Ghisolfi, 1640.
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2 comentarios

  1. Gregory Hanlon · · Responder

    dear sir

    You may be interested to know that I have published an entire book on this episode, with Oxford University Press in 2014, entitled, “The Hero of Italy: Odoardo Farnese, duke of Parma, his soldiers and his subjects in the Thirty Years’ War”. It contains a lot of information on the campaigns, and on the Spanish army of Coloma and Leganes. An Italian translation is also due to come out next year.

    A second book, “Italy 1636: Cemetery of Armies”, will be published with Oxford University Press in January 2016. It contains what is perhaps the most detailed study of combat in the Thirty Years’ War period.

    Hopefully one or both books will be picked up by a Spanish-language publisher too.

    respectfully yours,
    Gregory Hanlon

    1. Hello, Gregory. I take note of the books, thank you. The first one is available in a library not far from my home.

      Hope you enjoy the blog.

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